Usa estas preguntas cuando ambos tengáis tiempo y ganas de escuchar. No necesitas conocer vuestros números ni comprar un informe. El objetivo es entender un momento, no resolver toda la relación de una vez.
«Me gustaría entender lo que pasó sin intentar resolverlo todo ahora. Yo lo viví así: ___. ¿Cómo fue para ti? ¿Podemos elegir una cosa que probar de otra manera?»
Turnaos al hablar. Antes de responder, resume lo que has entendido y deja que la otra persona te corrija. Si alguien quiere una pausa, proponed una hora para retomarlo sin exigir una respuesta inmediata.
«Comunicarnos mejor» es difícil de revisar. Un acuerdo más concreto sería: «Si cambia el plan del viernes, quien lo cambie avisará antes de las seis. El domingo hablaremos de cómo nos fue». Ajustad el detalle a algo que ambos podáis aceptar.
La hoja recoge propuestas de una persona. Escribirlas no significa que la otra haya dado su consentimiento.
En el siguiente encuentro, preguntad qué pasó, qué ayudó y qué conviene cambiar o dejar de hacer. Una respuesta distinta a la esperada aporta información; no es una puntuación sobre ninguno.
La lectura opcional añade tus respuestas sobre el inicio de la tensión, el tema que cuesta decir y cómo suele empezar la reparación. El ejercicio de esta página ya está completo y es gratuito.
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